En cuanto a la tercera. ...
La 煤ltima de aquellas heridas me quebr贸. Algo se rompi贸 definitivamente dentro de m铆.
Porque esta tercera marca no ser铆a visible. Porque esta vez no ser铆a mi cuerpo el que se someter铆a al dolor o a la humillaci贸n, sino mi propia aura, hasta volverla negra.
Viaj茅 con mi manada hacia el norte, hasta llegar lejos, a una de esas ciudades oscuras y fr铆as donde vive gente con tanto dinero que no saben qu茅 hacer con 茅l. Como era habitual entonces, all铆 donde 铆bamos nos acompa帽aban los problemas, y esta vez no ser铆a una excepci贸n. Las primeras noches nos dejamos llevar. Llamamos tanto la atenci贸n que pronto tuvimos tras nosotras a todos los miembros de la camarilla local.
Y entonces sucedi贸 lo inevitable.
De aquel toreador ni siquiera recuerdo el nombre. S贸lo guardo un vago recuerdo de la pelea que mantuvimos y de lo que despu茅s pas贸. As铆 de enloquecida y furiosa estaba yo por entonces.