-¡Al suelo, carajo!-  Bram贸 la voz de Vince, a nuestras espaldas, imponi茅ndose al creciente murmullo de desaprobaci贸n. Tras unos segundos de duda, el anciano Nosferatu accedi贸 a inclinarse, a duras penas. Al ver al viejo, tambi茅n yo me arrodill茅. 

Tras recuperar la autoridad perdida, el Sacerdote continu贸 la ceremonia, presuntuoso. –Cre茅is tener lo necesario para ser miembros de la Espada de Ca铆n? ¿para ser llamados hermanos por todos nosotros?- Y clavando su mirada en m铆, me interroga -¿Te crees apta, Ira DarkSoul?

Una vez m谩s acudi贸 a mi memoria la imagen de mi hermana muerta, a mis pies. –Soy apta- respond铆 fr铆amente.

-Entonces mu茅strame tu espalda- 

Y nuevamente, en mi recuerdo, de los labios de Dude brot贸 mansamente una fr谩gil rosa carmes铆 que se disolv铆a y se derramaba sin control sobre su pecho. Dese茅 recogerla en mis manos y devolverla a su boca. Pero no pod铆a. As铆 que desnud茅 mi espalda y me inclin茅 ofreci茅ndosela al Sacerdote. 

El cainita sabore贸 su triunfo, por fin, y acercando el hierro incandescente, presion贸 茅ste con fuerza sobre mi torso, marcando con fuego en mi piel el signo de Ca铆n.

 



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