... Y entonces

Me arrodillé a sus pies, y extendí mi pecho sobre el suyo

Y acercé mis labios a su cuello, hiriéndolo con mis colmillos

Imaginé una quimera dibujada tras sus párpados

Y dejé que la noche descansara en mi regazo

Le tomé como a un niño

Apaciguando las aguas

Y bebí el metálico licor de su alma

Al ritmo de melodías frenéticas

Apartando de mí solo el polvo de sus huesos 

Avivé el fuego antes de que prendiera incendio

Para después volarme la cabeza 

De un único tajo

Y sentirle de nuevo dentro de mí, luchando

Gritando, corrompiéndome 

Hasta que mis venas se ahogan

Y apenas aprecio el alivio de sobrevivirle

Y dejo de imaginar una aurora sin estrellas

Para entregarme al narcótico de todos sus pecados



[ Escrito en el margen: 

¿Cómo explicar con palabras la experiencia de una diablerie? ]

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