¿En quién me he convertido? ¿qué clase de monstruo soy ahora?

No puedo borrar de mi memoria el recuerdo de aquel pobre hombre masacrado a puñaladas y servido como sacrificio a mi violento apetito…

Lo cierto es que siento asco y vergüenza de mí misma. Llevo noches escondida en el sótano del Club porque ni siquiera me atrevo a subir al apartamento. Sola, con la única compañía de las cucarachas y los mosquitos y unas pocas visitas de Vince ya de madrugada.

Él me alimenta. Dice que aún no estoy preparada para buscar mi propia comida.

Y yo sospecho que detrás de su extraño paternalismo se esconde también un ambiguo propósito. Al principio bebí de su vitae sin dudar, el instinto era más fuerte que yo misma.




Pero ahora tengo la firme intención de no beber más… Quiero resistirme a su fatal influencia, ¡quiero escapar de esta locura!

<<       >>