Después de que los cainitas me patearan con sus botas todo fue el caos.
Desperté, sí, y seguía viva a pesar de los golpes.
Apoyé mis manos en el suelo, jadeando y entonces terminé de vomitar los restos de mi última cena. Dolida y furiosa, me incorporé y, con los ojos inyectados en sangre, la emprendí contra las botellas y espejos tras el mostrador, cortándome las manos con ellos. Después golpeé y arañé a Vince. Le arrojé también un taburete a la cabeza, creo...
Aún en estado de frenesí, percibí el olor de la nueva presa. Me giré con el pelo y los brazos ensangrentados para clavar la mirada en él, en aquel hombre inocente que Ellos habían arrastrado hasta mí para alimentarme. Entonces tomé un cuchillo y se lo clavé en el pecho. Después, repetí varias veces, de arriba abajo, de izquierda a derecha despedazando la carne del pobre desgraciado, ahora más parecido a un cerdo en el matadero que a un hombre…. y me alimenté bebiendo su sangre cálida y fresca.
- Vaya – comenta Vince burlonamente – Sí que está alguien de mal humor. Debí llamarte Ira DarkSoul – Sentencia.
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