Ha pasado más de una semana desde mi abrazo. En todo este tiempo me ha sido imposible mantenerme concentrada en nada y mucho menos como para poder escribir sobre lo ocurrido esa noche. ¡Todo resulta ahora tan extraño e intenso a mi alrededor!
El encuentro fue en el bar del Coven Club, después de la hora de cierre, para mantenernos lejos de miradas indiscretas. Vince llegó a la hora acordada, pero esta vez no vino solo, le acompañaban dos de sus hermanas de sangre. Imagino que para ellas todo aquello no era más que otro animado show.
Acomodados en la barra fingen pedir algo y les sirvo bourbon con hielo. Vince lo rechaza… sólo quiere bourbon. La luz de los focos revela la enfermiza palidez de sus rostros. En ese instante dudo de si no acabaré la noche siendo el pasto de algún festín macabro. Todo se desarrolla con calculada frialdad, llegados a este punto soy consciente de que no hay vuelta atrás… Ante mí, devolviéndome la mirada, se encuentra el abismo.
En un instante Vince se me echa encima, clavándome sus filosos colmillos en el cuello. Y entonces el tiempo se detiene. Los latidos de mi corazón se vuelven débiles, irregulares y a cada pulso el dolor es más intenso. Me falta el aire y siento que el pecho y la cabeza me van a explotar. Caigo agotada en el suelo. De repente, aparezco como en un sueño, un sueño de mis primeros instantes de vida, sumergida en un mar de agua caliente y púrpura. Escucho una voz en la distancia, como un rumor distorsionado bajo el agua. Me estoy ahogando y tengo sed. Una sed intensa, ¡necesito beber! Mis labios se humedecen como la tierra seca con las primeras gotas de lluvia. Bebo la vitae ansiosamente, atragantándome con ella.
Pero despertar de aquel trance no iba a ser una experiencia mística precisamente. Aquel hijo de puta que me abrazaba, ahora me enviaba por los aires con el empeine de su bota derecha -¡Vamos a darle la bienvenida a esta malnacida!- Una lluvia de golpes cayeron entonces sobre mi pecho y abdomen mientras otra de las hermanas brindaba con una de las copas contemplando el espectáculo.
