Avanzamos por el compás que dibuja el entramado de las vías.

No reconozco esta parte de la ciudad. Quizás sea porque es de noche.

Al rato sentimos la vibración de un tren acercarse rápidamente. Nos echamos a un lado cuando le vemos.

Pasa muy rápido. La luz de su interior ilumina el predio alrededor nuestro: Todo está quemado aquí. Como si el fuego lo hubiera consumido todo y sólo quedaran rescoldos.

Miro a mis pies. Están negros, manchados de ceniza.

Me asusto. El se ríe al verme, mientras juega con su Zippo.