El copista toma entre sus manos el grimorio que hay sobre su mesa de trabajo y r谩pidamente se pierde tras una gran puerta de madera que da a la biblioteca. Una hora m谩s tarde reaparece tras la puerta con el mismo libro.

Pero ya no es el mismo libro, ahora es un mont贸n de hojas garabateadas que el copista abandona en un estante, apilado con otros montones de hojas.

Apenas queda solo en el estante, el mont贸n de hojas se convierte otra vez en libro, hasta que un novicio lo ve, lo lee, y lo deja convertido en un mont贸n de hojas garabateadas.

Apenas queda solo en el estante, el mont贸n de hojas garabateadas se convierte otra vez en un libro. Siglos m谩s tarde un funcionario lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un mont贸n de hojas garabateadas. Luego lo cataloga, lo referencia y lo archiva en otro lugar, esta vez hem茅rtico, a una temperatura y humedad constante, transformado al fin en una pieza de museo, que es para lo que sirve un grimorio despu茅s de estas excitantes metamorfosis.