02. Intro (cont.)

El policía sabía que quedaban piezas sueltas del puzle y que éstas no encajaban con el relato ofrecido en los medios. 

Harvey se ajustaba bien a su nuevo y rutilante papel de depredador, y estaban además todas esos indicios obtenidos en su contra, que Chambers examinaba mentalmente una y otra vez, pero no parecía lógico que se hubiera tomado tanto tiempo para terminar el trabajo. Las chicas habían aparecido tres semanas después de su desaparición, totalmente indemnes. Un delincuente sexual no habría sido capaz de reprimir su instinto tanto tiempo. 

Por otra parte, en el domicilio de Harvey, un pequeño apartamento de alquiler en los suburbios de Baltowa, la policía había encontrado mucho material gráfico, como libros y revistas, en principio poco relacionados con el caso y en su mayoría centrados en la historia de la localidad. Chambers, sin embargo, prestó atención al hecho de que buena parte de ese material historiográfico que Harvey coleccionaba hiciera referencia a las décadas de los años sesenta y setenta y que guardara relación con Mary Werth, gurú de una extraña comunidad hippie que trajera de cabeza a las autoridades de la época por sus constantes rarezas y provocaciones.

Chambers comprendió de forma instantánea que aquella mujer, de apellido homónimo, debía estar emparentada con Harvey, como poco después pudo comprobar en los archivos locales en el transcurso de la investigación.




A su juicio, resultaba claro que la motivación del secuestro no había sido económica, ni tampoco sexual. Pero entonces, ¿cuál podía ser?

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