Vital knot (lesser healing)


No fue su decisión más acertada, pero el daño ya estaba hecho. Se quedaron con aquella bolsa. Ambos sabían que traería consecuencias, pero qué les importaba. Después de todo, ellos fueron quienes cargaron con el alijo en el maletero del coche durante cientos de kilómetros, los que se jugaron el tipo en el control de aduanas porque no tenían nada que perder, porque necesitaban el cristal como el aire que respiran.

Han pasado algunos días desde que Rohn y Ambar se escondieran en un apartamento en el Le Avant, tras sustraer los 12 kilos de cristal a los chicos de Bullet. Uno de esos viejos y sucios apartamentos que suelen rentarse por horas para celebrar breves intercambios comerciales y refugiarse de miradas indiscretas; un pequeño nido de una única pieza con muebles desparejados y ventanas ciegas donde compartir y disfrutar en soledad de su botín tóxico.

El peligro ronda a pocas calles, sin embargo. Las ratas de la ciudad podrían dar con su paradero en cualquier momento. A estas alturas, Ambar ni se atreve a salir a la calle, ni tan siquiera mira ya entre las maderas mal claveteadas de la ventana. Descansa recostada sobre el catre desaliñado, y se acurruca en los brazos de Rohn, mientras éste fuma dando largas caladas, apurando cada cigarrillo.

          “I dreamt a Dream! What can it mean? 
          And that I was a maiden Queen, 
          Guarded by an Angel mild: 
          Witless woe was ne’er beguil’d!” 

[Continúa]