La noche ha caído en las calles del barrio de Le Avant para cuando la pareja descansa nuevamente sobre la cama. Ambar, ausente, se entretiene anudando en menudísimas trenzas los jirones de pelo aún húmedos, tejiendo lazos tácitos, ligando sus destinos de forma ineludible, con sus inseguros y temblorosos dedos. Rohn vuelve a estar irritable. Odia pasar los días encerrado, sin hacer nada. Al fin se levanta…

Apenas masculla unas palabras, nervioso. Algo de ir a comprar comida a la calle. Ella protesta, preocupada. El la ignora. Al salir, da un fuerte golpe a la puerta. El eco de sus pisadas se pierde rápidamente en la distancia.

El frío de la noche golpea los pulmones de Rohn. Trata de avanzar por el asfalto a pasos rápidos, evitando las miradas indiscretas de los escasos peatones que a esas horas deambulan por los callejones estrechos y mal iluminados del barrio.





          “So he took his wings and fled; 
          Then the morn blush’d rosy red 
          I dry my tears, & arm’d my fears, 
          With ten thousand shields and spears.”

[Continúa]