5 noviembre 1.994, Kraków



Me siento agotada. 

Pongo todo mi ser en cada cada clase, en cada ensayo... Pero por más que me esfuerzo no logro alcanzar el nivel de ejecución que requieren.

Mis pies están destrozados. Estos últimos días han sido especialmente duros y he vuelto a hacerme daño con las puntas... Estoy furiosa conmigo misma por parecer una niña y por tener que quejarme continuamente.




Esta semana además ha hecho mucho frío en la sala de ballet. Dicen que las calderas de la calefacción reventaron por culpa del hielo y que no han podido arreglarlas aún. Así que hemos tenido que ensayar con las ventanas abiertas, para airear la humedad fría del interior...

Y hoy Bogna se me ha echado a llorar. Vino a mi cuarto y me dijo que no aguanta más. Que no puede dejar la escuela por miedo a decepcionar a sus padres, pero que ella ya no quiere estar aquí, que odia este lugar. Tuve que consolarla un buen rato. Mi pobre niña... Al menos ella tiene a sus padres que la esperan dentro de unas semanas.

Yo no odio este lugar. Sólo quiero poder salir un día de aquí para volar más alto. Y ese día llegará. Estoy segura.