Ten铆as poco margen para el error.
La acera en la que est谩bais, entre la calzada
y la barandilla del viaducto, era estrecha y ella se encontraba a una corta distancia de t铆.
Extrajiste discretamente de su funda
el rev贸lver 9 mm que escond铆as a tu espalda. Ella te mir贸 con atenci贸n, parec铆a adivinar
tus planes. "Mierda…" As铆 que sacaste con rapidez el arma, apuntaste con tu mano
derecha directamente a su pecho y disparaste. La detonaci贸n son贸 como un trueno cercano.
En una m铆nima fracci贸n de tiempo se
abalanz贸 sobre t铆. Era endiabladamente 谩gil, como una alima帽a. Recibiste un golpe
fuerte y seco en tu antebrazo. Perdiste la pistola, que cay贸 a varios metros de
distancia. El dolor en el brazo te inmovilizaba y antes de que pudieras reaccionar
sentiste el impacto de un golpe demoledor en tu cara. Un golpe duro, definitivo, con el que ca铆ste al
suelo inconsciente.
Cay贸 una lluvia ligera sobre tu
cara y tu cuerpo inconsciente durante mucho tiempo. Cuando por fin despertaste,
estaba amaneciendo. Estabas dolorido y solo, no hab铆a ni rastro de ella, ni de tu pistola,
ni de tu flamante moto. Todo hab铆a desaparecido a tu alrededor, excepto el dolor y
el sabor agrio y met谩lico de tu sangre en la boca.
